Para estar en forma, ¡no hay que cansarse mucho!. Es algo que parece evidente; sin embargo, a veces nos forzamos demasiado y luego nos sorprendemos porque estamos cansados Cada persona tiene sus propios límites; usted debe identificar y respetar los suyos. Algunas personas son capaces de acumular noches en blanco y llegar por la mañana a la oficina tan frescas y despiertas; otras en cambio, se presentan con ojeras y se caen de sueño por haberse desvelado un poco más de lo acostumbrado. Y es que todos tenemos la misma resistencia al esfuerzo. Si bien con algo de entretenimiento podemos llegar a mejorar nuestro rendimiento, no es posible modificar nuestra naturaleza de manera radical. De modo que para evitar la fatiga inútil es importante aprender a conocerse.
Establezca su ritmo ideal
Empiece por respetar lo que ya sabe de usted misma. Por ejemplo, si es una de las personas que se acuesta temprano y necesita dormir, evite acumular salidas nocturnas durante la semane y cuando programe alguna salida inusual, procure no cansarse el día anterior.
Aprende a observarse para establecer su ritmo ideal. Tome una libreta y anote por ejemplo, las horas en que siente sueño o hambre o los momentos del día en que las ideas están muy claras o, al contrario, muy confusas; el número de horas que necesita para dormir, los esfuerzos que requiere el deporte que practica. Seguramente se sorprenderá.
Tips para medir sus esfuerzos
Para medir sus esfuerzos es necesario hacerse respetar. Si necesita su tiempo para trabajar eficazmente, no permita que sus colegas con mayor resistencia que usted la obliguen a realizar fornadas de trabajo muy intensas.
Si prefiere caminar que correr no se esfuerce con el pretexto de querer estar con los amigos. Mejor busque amigos que lleven el mismo ritmo que usted y reúnase más tarde con los demás para compartir un refresco.
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